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Amigos de categoría 2010

Conversaciones
entre amigos

Invitados por la Quincena Musical a una charla, seguidores del festival, compartieron, entre risas y anécdotas, sus recuerdos más entrañables vinculados al festival.

Irene Agirrezabala
Irene Agirrezabala(1964, Donostia)

"A mi me han emocionado los silencios..."

Xabier Laboa
Xabier Laboa(1962, Pasai Donibane)

"Me impacto la Consagración de la Primavera, porque yo hasta entonces pensaba que era demasiado fuerte"

Juan Pedro Sesé
Juan Pedro Sesé(1960, San Sebastián)

".. fue una de esas cosas que se ven muy pocas veces, lo recuerdo como fabuloso"

Sus veranos, gracias al festival, son musicales. “A mí casi ni se me ocurre salirme de vacaciones en la época de la Quincena”, reconoce Xabier Laboa. “Es una cosa que tienes clarísima, hay conciertos que no puedes desperdiciar”, explica. Admite que la Quincena Musical ocupa la mayor tiempo de su tiempo libre estival. “Ocupa mucho tiempo”, explica, “alguna vez incluso me he planteado coger vacaciones en esas fechas”.

Atractivo
Juan Pedro Sesé admira especialmente, que dentro de la programación de la Quincena Musical es habitual la presencia de grandes figuras del ámbito de la música clásica: “Por ejemplo, asisten grandes orquestas que durante el año no puedes disfrutar”. Se reconocen asiduos a la programación que ofrecen el Kursaal y el Teatro Victoria Eugenia, y admiten que no siguen de cerca el resto de los ciclos del festival.  “Es que tampoco tienes tiempo para mucho más…”, aduce Xabier Laboa. Opinan que comparándolo con festivales cercanos (Granada, Santander…) la Quincena tiene un nivel bastante similar. “De todas formas, a mí me da la sensación que aquí hay más masa, más cosas”, expone Juan Pedro Sesé. Xabier Laboa asiente. “Yo no envidio nada”, explica. Reconoce que Granada tiene escenarios de excepción, pero opina que San Sebastián oferta una propuesta muy interesante y que destaca por ser el más “completo” de todos.

Crítica constructiva
Su vinculación a la Quincena durante tantos años los ha llevado a desarrollar, cada vez más, un espíritu cada vez más exigente. Juan Pedo Sesé, a pesar de su satisfacción general, piensa que estos últimos años ha “bajado” un poco el nivel de la programación de la Quincena. Opina que “hace muchos años” la presencia de figuras de gran relumbrón en el festival era más frecuente, y que actualmente esa situación ha cambiado. “Yo recuerdo la presencia de grandes directores; Zubin Mehta, Ricardo Mutti,, Lorin Maazel… Y grandes solistas. Y esto creo que ha cambiado. Yo últimamente echo de menos eso, la presencia de solistas y directores que destaquen sobremanera, que sean brillantes”, recapitula. “Ahora hay buenas orquestas, pero no es lo mismo; faltan esos momentos que hacen pensar que se va a caer el Kursaal”. Irene Agirrezabala comparte esa opinión. “No sé si será por la crisis…”, apunta, “pero viene de antes”. Admiten que estos últimos años el festival se ha “diversificado” mucho, que ha crecido en número de eventos y en variedad. Pero coinciden, en que quizá es el “núcleo central” del festival el que ha bajado un poco.

Foro social
Es la afición, ante todo, lo que los impulsa al festival. También la relacionan con amistades ligadas al festival. “Yo habitualmente voy a los conciertos sola, y he solido ir con la ama… porque con mi marido es imposible”, explica Irene Agirrezabala. Pero admite que la Quincena ayuda a hacer amigos. “Te vas haciendo coleguillas”. Xabier Laboa comparte esa opinión. “Están los típicos amigos que vas dejando de ver pero que gracias a la Quincena y cosas así sigues manteniendo”. Su motivación principal para acudir a la Quincena es musical pero perciben que una parte del público se acerca al festival con aspiraciones ligadas a lo social. “Agosto conlleva eso, antes eran los toros y ahora es la Quincena”, explica Irene Agirrezabala. Las faltas de respeto del público, los móviles que suenan y los sonidos que molestan los exasperan. En ese sentido opinan que es esencial seguir “educando” al público.

Recuerdos imborrables
Reconocen que la Quincena los ha ayudado a crecer musicalmente. Tienen recuerdos imborrables y desgranan los predilectos con gusto. “Yo recuerdo, por ejemplo, una gran interpretación del Holandés errante”, expone Juan Pedro Sesé. “También destacaría un concierto de Marta Argerich en el Kursaal; interpretó a Beethoven… Y fue una cosa; esas cosas se ven muy pocas veces, lo recuerdo como fabuloso”. Los recuerdos se agolpan en la memoria en los contertulios. “Yo recuerdo, por ejemplo, una Consagración de la Primavera”, rememora Xabier Laboa. “Se interpretó en el Teatro Victoria Eugenia, y me impactó porque yo hasta entonces pensaba que no me gustaba, que era demasiado fuerte. Con Wagner antes me pasaba lo mismo”. Irene Agirrezabala tiene anclados en su memoria los silencios que la han emocionado. “En el Victoria Eugenia, por ejemplo, se oía el aire acondicionado, y cuando se oía era que algo estaba ocurriendo…”. Sus recuerdos también tienen nombres propios. “Mi primera ópera, así la que disfruté completa, fue La Traviata, con Ainhoa Arteta; me gustó mucho. No la ha superado ninguna de las que he visto después”.

Son grandes aficionados a la ópera. Xabier Laboa también recuerda con especial cariño algunas representaciones de ópera que ha podido disfrutar en el festival. “Recuerdo, por ejemplo, La flauta mágica. Estuvo muy bien; se hizo en las mismas fechas en el Teatro de La Zarzuela de Madrid; me acuerdo que hicieron una crítica comparando las dos y al final ponía que la diferencia era “sideral” a favor de la de aquí”. También hay otras  óperas entre los recuerdos predilectos de Laboa: “Recuerdo un Boris Godunov que estuvo muy bien”. Este año tendrán la oportunidad de gozar de nuevo de esa ópera, emblema de la música rusa.
Les entusiasma la ópera escenificada, pero también valoran las producciones en versión concierto. “A veces los intérpretes son tan artistas que con una mirada o con levantar un brazo, ya a mí me parece que están representando; prefiero eso a que sea representado y que no sea tan bueno”, sentencia Xabier Laboa. “Yo también prefiero una versión concierto con una buena orquesta y unos buenos solistas, y no todo el tinglado que tiene que costar una puesta en escena, que tiene que ser una fortuna”, coincide Juan Pedro Sesé.

Espacios de la Quincena
“Opino que el Kursaal no está diseñado para ópera”. Juan Pedro Sesé y el resto de los contertulios reconocen la acústica de calidad del Auditorio Kursaal, pero opinan que es difícil que las óperas luzcan como es debido en este escenario. Su escenario predilecto del festival es, sin duda alguna, el Teatro Victoria Eugenia. “Es fantástico”, expone Irene Agirrezabala. “Para solistas y para formaciones pequeñas es excelente”, apunta Juan Pedro Sesé.

Juventud
Son de los jóvenes. Entre los Amigos de la Quincena, Irene Agirrezabala, Juan Pedro Sesé y Xabier Laboa, bajan la media de edad. Esta realidad plasma la necesidad de atraer a festival a seguidores más jóvenes. Es una cuestión que los preocupa. “Yo creo que, en ese sentido, la educación de los jóvenes no es la mejor; en muchos casos no se apuesta por la cultura”, incide Xabier Laboa. Irene Agirrezabala relata experiencias desoladoras. “Recuerdo que el año pasado varias veces intenté regalar unas entradas, porque no me las compraba nadie; y recuerdo que una vez entré con una de las entradas, porque a la gente a la que se la daba, gente joven, era imposible. Es verdad que los tiempos están un poco raros..”, expone. Juan Pedro Sesé no tiene una visión tan “catastrofista”. Opina que actualmente en las escuelas de música y las jóvenes orquestas hay mucha gente joven ligada a la música clásica, y que, poco a poco, se irán acercando. Xabier Laboa es más pesimista. “Es verdad que hay mucha gente joven metida en coros y orquestas”, reconoce. “Pero los que no, me parece que están muy lejos”. Cree que además hay que seleccionar muy bien los conciertos para los recién iniciados. “Tiene que ser muy bonito, por las obras, o porque las explicas… Esa gente tiene que salir pensando, ‘Qué bien que he venido’…”. Opina, junto al resto de los contertulios, que es vital ahondar en las experiencias que se realizan para explicar las obras antes de interpretarlas. Mientras tanto, no desisten. Intentan acercar la música clásica a los más jóvenes de sus familias. “Yo he intentado motivar a mis sobrinos, todo y más”, explica Irene Agirrezabala.

71º edición
Esperan la próxima edición con entusiasmo. El tema central del festival será Rusia. Eso causa una emoción muy especial a Irene Agirrezabala, ya que es una gran aficionada de la música de ese país. “A mí oír un miembro de una orquesta con un instrumento que ya es ruso… Yo no sé si es sugestión o qué es, pero desde la primera nota es maravilloso”, explica.

Sugerencias
Como Amigos de la Quincena tienen en mente, varias sugerencias, que pueden servir para que su vínculo al festival se acreciente. Juan Pedro Sesé pide, principalmente, información. “Información de lo que va a venir a ciclos o festivales cercanos”, explica. “Agradecería no perder la onda musical durante el año, enterándome, por ejemplo, de lo que se realiza desde aquí hasta Burdeos, que no está tan lejos”. Irene Agirrezabala, por su parte, está preocupada por la gran duración del festival, que hace que el ritmo trepidante de la Quincena se prolongue durante mucho tiempo. “Te empiezas a cansar…”. Xabier Laboa, agradecería un mayor interés por la música vasca. “Hay obras que, por ejemplo, se presentan en Musikaste, y que luego no tienen ningún seguimiento en un festival grande como la Quincena; son obras que rescata Musikaste, obras muy bonitas, que yo las he cantado con la Coral Andra Mari y que no se vuelven a interpretar. Me da pena que no las conozca la gente”. También agradecerían un poco más de osadía al programar, intentando abrir nuevos horizontes.

Emoción
No se reconocen como expertos. En ellos predomina la emoción, el amor por la música. “A mí me gusta la música que me emocione; que me remueva algo”, explica Xabier Laboa. No quiere finalizar su participación sin homenajear con sus palabras a José Antonio Echenique, director de la Quincena durante tres décadas. “Siempre lo he admirado”.

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