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La Euskal Herriko Gazte Orkestra (EGO) debuta en el ciclo del Auditorio Kursaal de la Quincena Musical de la mano de Julian Rachlin y Gustavo Gimeno

La Euskal Herriko Gazte Orkestra (EGO) debuta en el ciclo del Auditorio Kursaal de la Quincena Musical de la mano de Julian Rachlin y Gustavo Gimeno

06.08.2021
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  • Durante estos días, los músicos de la EGO han preparado el repertorio bajo la tutela de músicos de la Orquesta Filarmónica de Luxemburgo.

  • La EGO estará dirigida por Gustavo Gimeno, que se pondrá al frente de la joven formación vasca tras los dos conciertos del 1 y 2 de agosto en los que dirigió a la Orquesta Filarmónica de Luxemburgo.

  • Interpretarán dos obras muy populares del repertorio del Romanticismo: la Sinfonía nº4 de Tchaikovsky y el Concierto para violín de Mendelssohn, este último con Julian Rachlin como solista.

 

Tras la inauguración de los grandes conciertos del Kursaal hace una semana por la Orquesta Filarmónica de Luxemburgo, el domingo 8 de agosto tomará el relevo la Joven Orquesta de Euskal Herria / Euskal Herriko Gazte Orkestra (EGO), que actúa por primera vez en este ciclo, lo que marca un hito en su trayectoria. La formación, integrada cada año por los más destacados instrumentistas jóvenes vascos, estará dirigida en esta ocasión por Gustavo Gimeno y acompañada por el prestigioso violinista Julian Rachlin. En los atriles llevarán un programa puramente romántico compuesto por el Concierto para violín de Mendelssohn y la Sinfonía nº 4 de Tchaikovsky. La cita dará comienzo a las 19:30 en el Auditorio Kursaal.

Este concierto, que será la culminación del trabajo que viene desarrollando la orquesta desde el día 4, surge de la colaboración entre la EGO y la Quincena Musical para dar a los jóvenes músicos de la orquesta la oportunidad de preparar sus conciertos junto a músicos consagrados y de proyección internacional, así como de miembros de orquestas de prestigio internacional. En esta línea, estos días varios músicos solistas de la Orquesta Filarmónica de Luxemburgo colaboran en calidad de profesores con los jóvenes músicos de la EGO en la preparación del Concierto para violín de Mendelssohn y la Sinfonía nº 4 de Tchaikovsky, que conforman el programa del concierto. De esta manera, se cumple el objetivo de la Quincena Musical de que los músicos de las grandes orquestas internacionales que visitan el festival dejen su impronta en nuestro territorio, más allá de los conciertos.

La Euskal Herriko Gazte Orkestra fue creada en 1997 por el Departamento de Cultura del Gobierno Vasco para proporcionar un cauce de formación musical orquestal a los jóvenes instrumentistas del país. Desde el año 2020, el director artístico de la EGO es el valenciano Rubén Gimeno, que cuenta con amplia experiencia dirigiendo jóvenes orquestas como la JONDE, la JONC o la JORCAM, de la que también es director artístico; posee, además, una dilatada trayectoria como director colaborador de numerosas orquestas estatales e internacionales. Esta nueva etapa, que la orquesta inició en 2020 y que viene marcada por el reposicionamiento del proyecto y la diversificación e intensificación de la propia actividad, llevará a la EGO a colaborar con directores y solistas del más alto nivel internacional y a participar en importantes festivales de música, elevando los estándares de calidad y llevándolo al umbral del profesionalismo.

En este concierto en Quincena Musical, será Gustavo Gimeno, hermano de Rubén Gimeno, quien dirija a la EGO. Nacido en 1976, se inició en el terreno de la percusión y con 17 años se trasladó a Ámsterdam para finalizar sus estudios. Poco después ganó la oposición a percusionista de la Real Orquesta del Concertgebouw de Ámsterdam. En paralelo a su trabajo con la Concertgebouw, Gimeno comenzó a estudiar dirección en el Conservatorio de Ámsterdam, y pronto entró bajo la protección de dos directores fundamentales para entender la dirección de orquesta en las últimas décadas: Mariss Jansons y Claudio Abbado. Gimeno ha dirigido orquestas tan importantes como las de Cleveland, Chicago, Boston, Houston, así como la del Teatro Mariinsky de San Petersburgo o la Orquesta de la Rai italiana. Recientemente, ha asumido la titularidad de la Orquesta Sinfónica de Toronto, pero su mayor compromiso sigue siendo con la Orquesta Filarmónica de Luemburgo, con la que visitó hace una semana la Quincena Musical.

La EGO dará la bienvenida, asimismo, a un solista muy apreciado en la interpretación de los grandes conciertos del Romanticismo: el lituano Julian Rachlin, que antes de los veinte años ya había grabado el Concierto para violín nº 3 de Saint-Saëns junto a Zubin Mehta y el de Sibelius con Lorin Maazel. En la discografía del lituano figuran también los de Tchaikovsky, Brahms, Prokofiev y Shostakovich, entre otros, lo que da testimonio de su cercanía con este repertorio. El Concierto de Mendelssohn, que abordará en esta ocasión, lo ha interpretado en infinidad de ocasiones por todo el mundo, en grandes centros musicales como Viena o Bratislava, e incluso en la famosa Philharmonie de Berlín.

El Concierto para violín en mi menor es una obra excepcional en el catálogo de Mendelssohn, ya que le requirió seis años de trabajo completarlo. El hamburgués solía trabajar muy rápido, pero en este caso tuvo que inventar un tipo de concierto nuevo, que se alejase del modelo paganiniano que dominaba en los escenarios desde hacía tres décadas y en el que primaban los prodigios gimnásticos del violinista sobre un acompañamiento orquestal habitualmente insípido. Mendelssohn consideraba estas creaciones meros «trucos de malabarista y exhibición de equilibrismo», por lo que quiso encaminar su concierto en una dirección completamente distinta. Para empezar, prescindió de la introducción orquestal y el solista hace su entrada de inmediato. También cambió de lugar la cadencia, situándola antes de la recapitulación y no después. Pero su logro formal más relevante fue el de diseñar transiciones entre los tres movimientos del concierto, un paso más en aras de dar unidad a una partitura que atraviesa estados dramáticos siempre cambiantes durante su casi media hora de duración. Tras su estreno en 1845, el Concierto para violín de Mendelssohn se erigió en el nuevo modelo a imitar por los compositores durante las siguiente décadas.

La Sinfonía nº 4 en fa menor, op. 36 fue escrita antes, durante y después del breve matrimonio de Tchaikovsky con Antonina Milyukova, que apenas duró tres meses y terminó con el intento de suicidio del compositor ruso arrojándose al río Moscova. Junto a la polémica sobre las circunstancias de su muerte, este es el episodio más conocido de la biografía de Tchaikovsky, y la Sinfonía nº 4 se presta a que rastreemos en su seno las huellas que esta vivencias pudieron dejar en su música. El propio Tchaikovsky escribió, en una carta a su patrona Nadezhda von Meck, un programa de la Cuarta sinfonía en el que otorga una papel fundamental al “destino”, idea con la que andaba obsesionado desde que vio una representación de Carmen de Bizet en 1876. Es por eso que la presentación del tema principal de la sinfonía por los metales en el primer movimiento adquiere un carácter trágico, como una llamada “que nos despierta violentamente” de nuestros sueños. Estas ideas se afinazarían aún más en la Quinta sinfonía, con su famoso “tema del destino” que permea toda la obra. Más allá de descripciones programáticas que pueden o no estar fundamentadas, la Cuarta sinfonía tuvo una recepción desfavorable en su estreno en 1878 y aún en años posteriores, pero ya en el siglo XX se asentó como una de las sinfonías más populares de Tchaikovsky gracias a las altas dosis de imaginación y al magisterio del ruso en el uso del color orquestal.

 

BIOGRAFÍAS

Euskal Herriko Gazte Orkestra (EGO)

Fue fundada en 1997 por el Departamento de Cultura del Gobierno Vasco, la Joven Orquesta de Euskal Herria cuenta desde su inicio con el apoyo de las Fundaciones BBK, Kutxa y Vital. La finalidad y objetivo principal de esta orquesta es convertirse en herramienta formativa para los jóvenes instrumentistas del país y contribuir al acceso de los jóvenes al mundo profesional orquestal. Estos objetivos se materializan mediante la organización de encuentros a lo largo del año en los que, a través de la práctica y estudio del repertorio, y bajo la supervisión de profesores de reconocido prestigio, los jóvenes tienen la oportunidad de trabajar diferentes programas, trabajo que culmina con la realización de una gira de conciertos. Hoy en día, son más de 1500 jóvenes los que han formado parte de este proyecto. Hasta la fecha ha contado con profesores provenientes de formaciones sinfónicas de referencia como: Wiener Philharmoniquer, London Symphony Orchestra, Münchner Philharmoniker, Bavarian Radio Symphony Orchestra, Royal Philharmonic Orchestra, Orquesta del Gran Teatre del Liceu, George Enescu Philharmonic Orchestra, Orchestre de la Suisse Romande, Euskadiko Orkestra, Bilbao Orkestra Sinfonikoa, entre otras. Durante estos casi 25 años, la dirección artística de la orquesta ha sido desempeñada por Juanjo Mena (1997-1998), Enrique Ugarte (1999) y Juanjo Ocón (2000–2019); y desde 2020 es Rubén Gimeno su máximo responsable.

 

Gustavo Gimeno

Es director de la Orchestre Philharmonique du Luxembourg (OPL) desde la temporada 2015/16, y desde la presente temporada, director de la Toronto Symphony Orchestra. El pasado año renovó su contrato con la OPL hasta el 2025. Desde su nombramiento en 2015, ha dirigido conciertos en diferentes formatos y en las salas más prestigiosas de Europa. La presente temporada ha sido invitado a dirigir en Alemania, España, Francia, Suecia y Sudamérica, y ha compartido escenario con solistas como Yuja Wang, Anja Harteros, Bryn Terfel o Frank Peter Zimmermman. Uno de los proyectos más interesantes ha sido el ciclo completo de los conciertos para piano de Beethoven con Krystian Zimerman, ciclo que volverán a interpretar con la Orquesta del Concertgebouw de Ámsterdam. Nacido en Valencia, empezó su carrera internacional como director en 2012 como asistente de Mariss Jansons, cuando era percusionista en la Royal Concertgebouw de Ámsterdam. También adquirió una considerable experiencia como asistente de Bernard Haitink y Claudio Abbado, que fueron sus mentores y modelaron su carrera en muchos aspectos.

 

Julian Rachlin

Violinista, violista y director de orquesta, Julian Rachlin es uno de los músicos más respetados de nuestro tiempo. Con una carrera de más de treinta años, ha actuado como solista con los directores y orquestas más importantes del mundo. Es director invitado principal de la Royal Northern Sinfonia, Turku Philharmonic Orchestra y Kristiansand Symphony Orchestra. También dirige el Julian Rachlin & Friends Festival en Palma de Mallorca. Algunos hitos recientes de su carrera incluyen una residencia en el Prague Spring Festival y su propio ciclo en el Musikverein de Viena. También ha actuado con la St. Petersburg Philharmonic Orchestra y Yuri Temirkanov, Filarmonica della Scala y Riccardo Chailly, Munich Philharmonic y Zubin Mehta, Philharmonia Orchestra y Jakub Hrůša, Orchestra del Maggio Musicale y Vladimir Ashkenazy, Vienna Symphony Orchestra y Lahav Shani. Como director, ha realizado una gira por Europa con la English Chamber Orchestra y dirigió la Royal Northern Sinfonia en Suramérica y Japón. Nacido en Lituania, Rachlin emigró a Viena en 1978 y se convirtió en el solista más joven en tocar con la Filarmónica de Viena, debutando con Riccardo Muti. Toca el violín Stradivari de 1704 “ex Liebig”; y una viola Lorenzo Storioni de 1785.

 

 

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