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La Quincena Musical recibe un año más a la Budapest Festival Orchestra bajo la dirección de Ivan Fischer

· El domingo 26 interpretará obras de Liszt, Sarasate y Brahsm y contará con la interpretación solista de los violinistas József Csócsi Lendvai y József Lendvay y del cimbalista Jenõ Lisztes.

· El lunes 27 el Orfeón Donostiarra acompañará a la orquesta en la interpretación de las  “Vísperas Solemnes del Confesor”, de Mozart.

La Quincena Musical encara la última semana de su programación recibiendo a la orquesta que en más ocasiones ha visitado el festival en la última década. La Budapest Festival Orchestra ha protagonizado grandes éxitos en la Quincena Musical, a la que asistió en 2009, 2011 y 2014,  y en 2016 con especial relevancia ya que fue nombrada “orquesta residente” del festival y ofreció tres conciertos. Este verano la orquesta húngara volverá a ocupar un lugar estelar dentro de la programación del Auditorio Kursaal, con dos conciertos que tendrán lugar los días 26 y 27 de agosto. Estarán liderados por su director titular, el carismátio Ivan Fischer, bien conocido por sus ideas innovadoras.

26 de agosto

El primero de los conciertos tendrá lugar el domingo 26 de agosto a partir de las 20:00, en el Auditorio Kusaal, y propondrá un programa con las “Rapsodias húngaras” de Liszt, la “Sinfonía nº1”de Brahms y los “Aires gitanos” de Sarasate, con la participación de los violinistas Jozsef Lendvay (padre) y Jozsef Lendvay (hijo), y el cimbalista Jenõ Lisztes.

Considerado uno de los músicos más creativos de su generación, Ivan Fischer nació en 1951 y recibió el primer entrenamiento musical en su propia familia, donde aprendió los rudimentos del piano, el violín y el violonchelo. Posteriormente se graduó en Viena, donde recibió lecciones de dirección orquesta de Hans Swarowsky y Nikolaus Harnoncourt. Su repertorio se centra principalmente en Bach, Mozart, Brahms, Dvorák, Mahler y Bartók, a los que interpreta con una mezcla de «filosofía, teatro y psicología, según criterios de Schopenhauer, Stanislavski y Jung», en sus propias palabras. Su salto a la fama internacional se produjo al ganar el Concurso de la BBC/Rupert Foundation a la edad de 25 años, lo que le abrió las puertas de las principales orquestas del mundo.

La Budapest Festival Orchestra fue formada por el propio Fischer y Zoltan Kocsis en 1983, con intención de ofrecer una salida profesional a los mejores jóvenes intérpretes de su país, Hungría. En sus inicios ofrecían solo tres o cuatro conciertos anuales, pero a día de hoy es una formación estable que se ha convertido en símbolo musical de Budapest y en una referencia entre las orquestas europeas. La OFB fue nombrada, de hecho, una de las diez mejores orquestas del mundo en un ranking elaborado por la prestigiosa revista “Gramophone”. La orquesta llegará a San Sebastián dentro de la gira internacional que está llevando a cabo en agosto, tras haber actuado en Nápoles y en el Royal Albert Hall de Londres. Tras su paso por la Quincena, volverá a Italia para finalizar la gira en las ciudades de Stresa y Merano.

El primero de los conciertos en el Kursaal dará comienzo con dos “Rapsodias húngaras” de Franz Liszt. Son piezas muy características de la Budapest Festival Orchestra, ya que esta  formación tiene entre sus objetivos impulsar la música húngara y las obras basadas en su folclore. Las diecinueve rapsodias que compuso Liszt recogen ritmos y melodías que había oído en su Hungría natal, y que llevo al piano con su característico virtuosismo, que se mantiene en las coloristas versiones orquestales. La BFO interpretará la “Rapsodia para orquesta nº1”, transcripción de la decimocuarta para piano, y la “Rapsodia para orquesta nº3”, la sexta en la serie pianística. Junto a ellas, introducirán también dos de las “Danzas húngaras” de Johannes Brahms, breves y muy populares, basadas igualmente en temas tradicionales húngaros, cuya importancia será subrayada por la presencia de dos músicos folclóricos: el violinista Jozsef Csócsi Lendvai y el cimbalista Jenõ Lisztes. La influencia zíngara que es propia de estas músicas verá su contrapartida española en los “Aires gitanos” de Pablo Saraste, una virtuosa página para violín y orquesta que tendrá en el papel solista a Jozsef Lendvay, hijo del anterior.

Dado el protagonismo que ha querido otorgar la orquesta a Brahms en la gira que está realizando este verano, la segunda parte del concierto estará dedicada a su “Sinfonía nº1 en do menor”, una de las grandes creaciones sinfónicas del siglo XIX. Aunque ya era considerado uno de los grandes compositores europeos, Brahms no se atrevió a presentar su primera sinfonía hasta 1876, con cuarenta y dos años y tras catorce de una tortuosa elaboración repleta de inseguridades, en parte suscitadas por la expectación con que se esperaba la obra. Finalmente, el reto fue superado con creces la noche de su estreno en Karlsruhe: Brahms no solo asentó su prestigio como sinfonista, sino que su creación fue saludada por muchos como la sinfonía más importante desde la “Novena” de Beethoven, escrita medio siglo antes. La comparación con Beethoven surgió ya en su propia época, pero con la “Sinfonía nº1” Brahms alcanzó ya una personalidad propia, embarcándose en una forma sinfónica de gran complejidad y elaborando deliciosas voces internas tras las memorables melodías principales.  

El concierto
Domingo 26 de agosto, 20:00h. Auditorio Kursaal

Budapest Festival Orchestra
Ivan Fischer,
director
József Csócsi Lendvai (padre), József Lendvay (hijo),
violines
Jenő Lisztes,
dulcimer

Programa:
F. Liszt: Rapsodias húngaras nº1 y nº3 (20’)
P. Sarasate: Aires gitanos op.20 (8’)
J. Brahms: Danzas húngaras nº1 y nº11 (5’)
                Sinfonía nº1 (45’)

27 de agosto
La Budapest Festival Orchestra volverá a actuar junto a su director titular, Ivan Fischer, uno de los músicos más creativos de su generación. Desde que fundara la orquesta en 1983, forman uno de los tándems más exitosos del circuito musical europeo, con propuestas artísticas que a menudo rompen con lo establecido en los conciertos sinfónicos.

En su segunda actuación en esta 79 edición, la Orquesta del Festival de Budapest actuará junto al Orfeón Donostiarra, una agrupación que ha tenido una importancia fundamental en la historia del festival. La relación ha sido muy estrecha y fructífera, ya que el Orfeón ha actuado en 70 ediciones de la Quincena y ha cosechado grandes éxitos con todos sus directores: Juan Gorostidi, Antxon Aiestaran y el actual, José Antonio Sáinz Alfaro. Además, no es la primera vez que Orfeón Donostiarra y Orquesta del Festival de Budapest suman sus fuerzas. Ya lo hicieron en la última visita de la formación húngara a San Sebastián, en 2016, cuando interpretaron juntos una “3. Sinfonía” de Mahler que se recuerda como uno de los hitos de aquella edición. Esta vez han escogido música del Clasicismo, concretamente una de las obras corales cumbres de Wolfgang Amadeus Mozart:, las “Vísperas Solemnes del Confesor”. Junto con orquesta y coro participarán también cuatro solistas de excepción: la soprano Christina Landshamer, la mezzosoprano Olivia Vermeulen, el barítono Konstantin Wolff y el tenor donostiarra Xabier Anduaga, que regresa a la Quincena tras su debut en 2014 y embarcado ahora en una importante carrera internacional.

Las “Vísperas Solemnes del Confesor” es la última obra que Mozart compuso en su etapa en Salzburgo, probablemente en la primavera de 1780. Es la segunda serie de vísperas que compuso, es decir, música para ser cantada en los servicios religiosos a última hora de la tarde. El adjetivo “solemne” se refiere a la utilización de una orquesta, con la particularidad de que en esta obra Mozart prescinde de las violas, lo que da un carácter más ligero y brillante a la orquestación. El “confesor”, por su parte, hace referencia a un santo indeterminado, que algunos especialistas creen que se trata de San Ruperto, patrón de Salzburgo. Los seis movimientos que componen las vísperas muestran la maestría que había alcanzado Mozart en su escritura para coro, que tiene aquí un papel predominante, cantando prácticamente durante toda la duración de la obra.   

En la segunda parte del concierto, Ivan Fischer y la Orquesta del Festival de Budapest, junto con la soprano Christina Landshamer, abordarán la “Sinfonía nº 4 en sol mayor” de Gustav Mahler, una de las sinfonías más populares entre las 10 que escribió el compositor bohemio. Estrenada en 1901, se trata de una sinfonía de plantilla más clásica que las precedentes, con una temática poética y un fondo pesimista marcado por un suceso autobiográfico. Mahler, que en verano que se retiraba a un lago en los Alpes para componer, se perdió durante una excursión por un bosque cercano, se cayó por un barranco y acabó quemado por el sol y lleno de magulladuras. La sinfonía recoge los ecos de aquel peligroso suceso. “Ahora es el bosque, con sus horrores y misterios, el que compone la música por mí, ya no soy más el compositor sino el vehículo...”, escribió Mahler. La obra traza, en sus tres primeros movimientos, un camino que va desde la amenaza a la salvación, de la experiencia a la inocencia y de lo terrenal a lo divino. La meta final es el cuarto movimiento, “Das himmlische Leben”, una de las canciones predilectas de Mahler, tomada de la colección “El cuerno mágico de la juventud”, que expone con encantadora inocencia los placeres que nos esperan en el Cielo.

El Concierto
Lunes 27 de agosto, 20:00h. Auditorio Kursaal

Budapest Festival Orchestra
Orfeón Donostiarra
(J.A. Sáinz Alfaro, director de coro)
Ivan Fischer,
director
Christina Landshamer,
soprano
Olivia Vermeulen,
mezzosoprano
Xabier Anduaga,
tenor
Konstantin Wolff,
barítono

Programa:

W.A. Mozart: Vísperas Solemnes del Confesor KV 339 (26’)
G. Mahler: Sinfonía nº4 (55’)

 

 

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