La Quincena se cierra con seis llenos en el Auditorio Kursaal

  • La presencia en el festival de un gran número de figuras de primera línea internacional ha tenido su reflejo tanto en la afluencia de público como en el nivel artístico de la edición.
  • Juan Diego Flórez, la Mahler Chamber y Daniel Harding con Daniil Trifonov, el Réquiem de Berlioz, la Orquesta Filarmónica de Seúl y Jaap van Zweden con Easo Abesbatza y la doble cita de la Orquesta Filarmónica de la Scala de Milán y Riccardo Chailly, con Julia Hagen y el Orfeón Donostiarra llenaron la sala.
  • Destacan también el lleno del Santuario de Arantzazu en el regreso de Natxo de Felipe a la escena musical, y del estreno del concierto pedagógico dramatizado “Zomozorroak” para el público infantil, así como la buena acogida del público al ciclo de Música Contemporánea en su nuevo emplazamiento en Tabakalera y el nivel de ocupación de otros ciclos como los celebrados en San Telmo, que rozaron el 100%.
  • A los 69 eventos celebrados, 29 de ellos gratuitos, han asistido 30.655 personas, con una recaudación en taquilla de 906.767 € euros.  

El maestro Riccardo Chailly, la Orquesta Filarmónica de la Scala de Milán y el Orfeón Donostiarra fueron los encargados anoche de cerrar una 87 edición de la Quincena Musical de San Sebastián que ya sobre el papel se anticipaba como especialmente rica en estrellas del panorama internacional de la clásica (“Un programa de altura que coloca a la Quincena entre los festivales europeos más sólidos del verano”, G. Alonso, La Razón). Y eso ha tenido su reflejo en la afluencia de público y en el alto nivel de los conciertos y espectáculos que del 2 al 30 de agosto han tenido lugar en diferentes espacios de la ciudad y en dieciocho localidades repartidas entre Gipuzkoa, Álava y Lapurdi. Han sido un total de 68 eventos, 29 de ellos gratuitos, y han asistido un total de 30.655 personas, con una recaudación global en taquilla de 906.767 euros

Con seis de los nueve conciertos celebrados con el aforo completo, el ciclo de grandes conciertos del Auditorio Kursaal ha reunido 15.013 asistentes y ha alcanzado un 92,36% de ocupación (10 puntos más que el año pasado). El ciclo arrancó con el recital de Juan Diego Flórez que, aquejado de problemas de garganta, hizo gala de su técnica y pundonor para firmar una velada que mereció titulares como “Cuando cantar es sentir” (M. García, Berria), “Deferencia de un grande” (N. Dentici, El Correo), “La madurez del talento” (N. Franco, Gara) o “La generosidad de Flórez en un fenomenal concierto de apertura de la Quincena” (A. G. Urcola). Tras el tenor peruano se sucedieron la Mahler Chamber Orchestra y el pianista Daniil Trifonov bajo la batuta de Daniel Harding; el pianista Grigory Sokolov, a quien su público acogió como si de una estrella del rock se tratara; el Réquiem de Berlioz interpretado por Euskadiko Orkestra, Bilbao Orkestra Sinfonikoa, Easo Abesbatza y el Orfeón Donostiarra bajo la dirección de Erik Nielsen, una obra monumental y multitudinaria, tanto sobre el escenario como en el patio de butacas, que volvió a dejar patente el potencial sinfónico-coral del territorio para abordar cualquier página del repertorio, por ambiciosa que sea; y llegaron después las grandes orquestas y batutas internacionales: The Constellation Choir and Orchestra con Sir John Eliot Gardiner (“Gardiner volvió a dejar claro por qué es un referente y por qué tiene el poder de atraer a los mejores músicos para unirse a su sabiduría y sensiblidad […]. Sublime” (M.J. Cano, El Diario Vasco); la Orquesta Filarmónica de Seúl debutó en la Quincena con dos conciertos bajo la dirección de Jaap van Zweden, con la violinista Bomsori Kim, Easo Abesbatza y el barítono Matthias Goerne, en una de las tres únicas paradas que esta formación, una de las orquestas asiáticas más importantes, ha realizado en su gira veraniega por Europa; y, para terminar, el regreso de una leyenda de la batuta, Riccardo Chailly, con la Orquesta Filarmónica de la Scala de Milán, de la que es titular hasta finales de este año, en dos conciertos en los que actuaron también la chelista Julia Hagen y el Orfeón Donostiarra, presente en el concierto de clausura.      

En el Teatro Victoria Eugenia, Euskadiko Orkestra y Easo Abesbatza, bajo la dirección de Juanjo Mena, conmemoraron en el concierto titulado “Arriaga harrigarria” el bicentenario del fallecimiento de Juan Crisóstomo Arriaga. Y una semana después, el teatro recibió con un lleno absoluto a Eva Yerbabuena y su compañía, que, en su primera actuación en la Quincena, presentaron “Yerbagüena (oscuro brillante)” (“[…] no hay un tema concreto más allá del flamenco mismo. No del baile, y esto es importante, sino de la conjunción que supone el todo, esa unión arrebatadora de baile, cante y toque” (O. Khan, SusyQ).

Tabakalera se convirtió este año en otro de los centros neurálgicos del festival, al aglutinar por primera vez toda la oferta contemporánea, sumando a Tabakalera Dantzan el Ciclo de Música Contemporánea, que en su primer año en esta nueva ubicación ha visto incrementada sensiblemente la afluencia de público. También se estrenó en Tabakalera “Zomozorroak”, una nueva coproducción de Easo Abesbatza y la Quincena para público infantil y familiar, en esta ocasión en forma de concierto pedagógico dramatizado. 

Y en el Santuario de Arantzazu, emblema del ciclo Quincena Andante, resultó gratificante constatar cómo de un proyecto musical ideado en 2025 específicamente para ese espacio de la Quincena ha surgido este año otro de repercusión no menor; y es que del encuentro de músicos vascos propiciado por Alos Quartet en 2025 surgió “Abandonatuak”, un proyecto en vivo y en disco que ha devuelto a Natxo de Felipe a la escena musical, esta vez junto al Kuarteto Philiperena y que en su estreno en Arantzazu reunió a más de 1.200 personas, que, lejos de amilanarse ante una meteorología inclemente, asistieron puntuales a su cita con el que fuera miembro de Oskorri durante más de cuarenta años.

Los otros ciclos que completan la oferta de la Quincena destacan también este año por la gran afluencia de público, superando en muchos casos el 90% de ocupación. En esta edición, han reunido a más de 15.465 personas, destacando por asistencia de público los siguientes ciclos: Teatro Victoria Eugenia (1543 personas), Música Antigua y de Cámara (2.104 personas y obteniendo llenos absolutos en 7 de los 8 conciertos), Ciclo de Órgano (6.026 personas), Quincena Andante (2.377 personas) y conciertos inaugurales (1.176).

La oferta gratuita del festival, formada por los conciertos y espectáculos inaugurales, el ciclo de Órgano o algunas de las citas de la Quincena Andante (29 eventos en total) han reunido a 8.100 personas. Y se han beneficiado de la Hora Joven y de la oferta para desempleados (entradas de última hora a 5,00€ en el Auditorio y en el Teatro Victoria Eugenia) 256 personas.

La 87 edición de la Quincena ha acogido el estreno absoluto de una producción para público infantil y familiar, una coreografía, una compilación de canciones, y 4 obras:

-    “Zomozorroak” (concierto pedagógico dramatizado, Easo Abesbatza, Quincena Infantil).
-    “Zure barnean” (coreografía, Kresala Dantza Taldea, Jornada Inaugural).
-    "Zurrumurru", Jon Esnaola (SIGMA Project, Ciclo de Música Contemporánea).
-    “Surcando un mar de sueños inmemoriales", Pablo Franchelli (obra ganadora del XVIII Concurso Composición Pablo Sorozabal, Quatuor Béla, Ciclo de Música Contemporánea).
-     "El cisne del Bidasoa" y "Recordando a Arriaga", Samuel Máynez Vidal (Ana Belén García, Ciclo de Órgano).
-    “Abandonatuak” (compilación de canciones, Natxo de Felipe & Kuarteto Philiperena, Arantzazu, Quincena Andante).


Nota de prensa

Quincena Musical / Musica Hambostaldia Laguntzak

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